Diseño y Decoración de interiores

Diseño y Decoración de interiores

Diseño y Decoración de interiores

Diseño y Decoración de interiores

 

En nuestro estudio realizamos multitud de proyectos, ejecutamos obras completas, desde la cimentación hasta los retoques finales, pero el último paso, lo que siempre se ha llamado “vestir la casa” es otro de los grandes procesos a los que la construcción de cualquier vivienda está “sometida”.

La decoración del interior de nuestras viviendas no siempre es independiente de la construcción general de la vivienda. Con el tiempo la dependencia que adquieren la una con la otra es mucho más estrecha, hasta el punto de que muchas viviendas, sobre todo unifamiliares, se proyectan conjuntamente el interior y el exterior, para que la comunión de ambas partes sea perfecta.
De esta manera podemos, por ejemplo, elegir si queremos tener una zona con tumbonas para tomar el sol justo al salir de nuestro salón y no, como suele suceder de forma general, tener que estudiar y re-estudiar dónde podríamos ubicar esas tumbonas o cualquier otra zona que no gustara tener en nuestra vivienda (por ejemplo en viviendas fabricadas en bloque como dúplex, adosados, pisos…).

Como en casi cualquier especialidad el mundo de la decoración abre un abanico de posibilidades casi infinito, donde el límite es la imaginación. Así para una misma estancia, con un mismo uso, con unas condiciones X, podemos tener una serie de soluciones, de acabados, de tendencias para decorarla enorme.
En este mismo orden podríamos hablar de qué estancias queremos resaltar en nuestra vivienda, o qué zonas van a ser las más importantes, en cuanto a elementos decorativos se refiere, de la casa.

Tan importante es la decoración interior que puede hacer de una vivienda algo frío y poco acogedor, de la misma manera que puede convertir la estancia más fría, oscura y desapacible en un rincón con encanto, sólo con un diseño para la decoración que transmita las sensaciones que estamos buscando.

Como con cualquier otro elemento constructivo la decoración interior de la vivienda, así como la exterior, dependerán mucho de la zona en la que nos encontremos, el clima que tengamos en esa zona (el jardín de una casa en Asturias será, inevitablemente, totalmente diferente al jardín de una casa en cualquier playa del levante español), la ubicación de la vivienda (una casa en la montaña será totalmente diferente a una casa en el centro de cualquier ciudad), la orientación… Total que pueden influir un sinfín de factores que harán que nos decantemos por uno u otro tipo de decoración, así como el poder adquisitivo hará, ya no que la decoración o el diseño sean peores ni mejores, pero sí que los materiales que se empleen, las soluciones que se tomen, sean diferentes si aquel es mayor o menor (con un presupuesto más limitado en lugar de poner una tarima natural, por ejemplo, optaremos por una tarima artificial, que nada tiene que envidiar por cierto).
Pero en primer lugar tendremos que tomar la decisión más importante a la hora de elegir la decoración y el diseño del interior de nuestra casa, que no es otra que el carácter general de la misma, es decir si queremos que sea de aspecto moderno, clásico, rústico, más recargado, más diáfano… Esto nos marcará la línea a seguir en el momento de elegir materiales, colores, elementos…

Más adelante hablaremos más acerca de este maravilloso mundo que es la decoración de interiores, una parte fundamental en la construcción de cualquier vivienda, ya que dota de personalidad a un montón de arena, arcilla, agua, hierros, cemento… Al final es lo que convierte una construcción en un lugar habitable, en una palabra: un hogar.

Rehabilitación de casas: El Porche ó Cenador

Rehabilitación de casas: El Porche ó Cenador

cenador

Rehabilitación de casas: El Porche ó Cenador

Continuando con el anterior post de este blog dedicado a la arquitectura y a sus diferentes aspectos, técnicas, secciones, especialidades… en el que nos centramos en algunos aspectos en la rehabilitación de una vivienda en su exterior, el jardín en este caso, vamos a hablar de otro de los elementos más comunes en los jardines: El Porche ó Cenador.

La similitud de este elemento con las pérgolas es bastante evidente, incluso podemos considerar que fuera una evolución o un derivado de las aquéllas, pero en realidad es un elemento diferenciado, con su propia historia, características y usos.

Por definición un cenador es un elemento arquitectónico que está situado en el jardín, de forma redonda, normalmente, cercado y con una cubierta natural de plantas, generalmente trepadoras.
Ya en la definición podemos encontrar las primeras diferencias respecto a las pérgolas, ya que éstas no tienen porqué estar cercadas, una de las características de los cenadores. Este hecho, el de estar cercados, los diferencia de otros elementos y permite su separación del resto del jardín, convirtiéndolo en un elemento aislado que se integra en el conjunto del jardín.

Este tipo de construcciones suelen ser ligeras y resistentes, ya que al estar situadas en zonas exteriores, expuestas a las inclemencias del tiempo como el aire, la lluvia o el sol. Dependiendo del material con el que se haya construido el porche habrá que tener en cuenta qué cuidados va a necesitar, para lo que tendremos que tener en cuenta también la ubicación, ya que si está situado cerca de cualquier tipo de caudal de agua, o está en una zona en la que el viento pueda afectarle de manera especial, o cualquier otra circunstancia específica, tendremos que tomar las medidas necesarias para el mantenimiento y conservación de nuestro cenador.

Por supuesto si el material utilizado fue la madera deberemos aplicar, además de las pertinentes capas de barniz para exteriores, un tratamiento especial para la madera que la proteja del sol, la lluvia y el viento. Este tratamiento puede aplicarlo cualquiera con una simple brocha por lo que es más que aconsejable su aplicación para alargar la vida de la madera y, con ella, la de nuestro cenador.
En este caso, que la construcción sea de madera, cabe destacar que es la más utilizada y se suelen utilizar tres tipos básicos de madera:
– Pino de centroeuropa: se utiliza para crear un sistema laminado que previene la formación de grietas y dotar a la estructura de mayor resistencia.
– IPE: Madera de muy alta densidad, lo que le confiere una gran durabilidad casi sin mantenimiento. Es originaria de Centroamérica y Sudamérica. Por su alta calidad se utiliza en exteriores y es ideal para suelos.
– Pino nórdico: Esta madera es originaria de Suecia y está considerado como el mejor pino para celosías y vallados, por lo que resulta ideal para la construcción de un cenador.

Si el material que se haya utilizado ha sido metálico tendremos que asegurarnos de que el acabado se haya hecho con minio, que previene la formación en el metal del óxido. Esta capa de minio habrá que ir “renovándola” periódicamente para asegurar la durabilidad del porche.

La ubicación del porche ó cenador en nuestro jardín también es muy importante. Se puede considerar el elemento central del jardín o bien un apartado ó reservado.
Si hablamos de la ubicación en un jardín particular ésta, generalmente, será en el centro, ya que de esta manera tendremos una situación privilegiada en el entorno, pudiendo elegir el lugar exacto en el que se pueda disfrutar de mejores vistas, el lugar en el que menos moleste el sol, el que esté mas resguardado de los azotes del viento…
En cambio si vemos la ubicación de los cenadores en jardines de mayor tamaño, como suelen ser los públicos, éstos se sitúan más apartados, dejando los lugares de paso y paseo despejados, sin que por ello en los cenadores no se pueda disfrutar de buenas vistas, relajación, momentos íntimos…

Nuestro consejo es que si quieres tener un porche en tu casa aproveches la rehabilitación de la casa para instalarlo y disfrutar de momentos inolvidables.

 

 

Rehabilitación de casas: La Pérgola

Rehabilitación de casas: La Pérgola

pergola

Rehabilitación de casas: La Pérgola

Cuando queremos rehabilitar nuestra vivienda tenemos que tener en cuenta que todas las estancias y zonas de la misma han de quedar en consonancia. No podemos llevar a cabo una reforma integral de las zonas internas de la vivienda (habitaciones, salón, cocina, baños…) y dejar las fachadas, que son la parte visible de nuestra casa, sin rehabilitar, así como tampoco podemos dejar de cualquier manera las zonas de jardín, en el caso de disponer de ellas.

Es por esto que hoy queremos hablar sobre los trabajos que se pueden llevar a cabo en las zonas ajardinadas sobre todo de los elementos que nos ayudarán a dar forma al mismo. Hoy nos vamos a centrar en un elemento concreto como son las pérgolas.

Estos elementos arquitectónicos no son un descubrimiento del siglo XX, por mucho que para algunos lo haya sido, sino que se vienen usando desde hace muchísimos años, como nos demuestra el propio término que la define, ya que se tiene constancia del mismo desde 1645 en Italia, o el hecho de verlas en jardines naturalistas de estilo inglés que se construyeron en los siglos XVIII y XIX, que les llamaban la atención por la artificialidad natural que transmitían las pérgolas. Los materiales para la realización o construcción de estos elementos, que se pueden utilizar también como elementos estructurales de algunas construcciones, que se han utilizado a lo largo de la historia son bastante vairopintos.
Se han construido pérgolas utilizando los elementos que el jardín aportaba, tales como las ramas, troncos y brotes jóvenes y flexibles de algunas plantas como los sauces o avellanos. Éstos se iban uniendo desde la parte más alta mientras se iban formando unos arcos sobre los cuales se instalaban unos listones de forma longitudinal, permitiendo el crecimiento de plantas trepadoras que, poco a poco, iban cerrando la estructura creada con los brotes para crear un paseo con sombra, dándole frescor y protegiéndolo, parcialmente, de la lluvia.
Hoy en día las pérgolas se construyen con el material que deseemos y no dependemos de las plantas que tengamos en nuestro jardín. Así podemos ver pérgolas de metal con pilares cuadrados o cilíndricos y en la zona del techo listones que permiten el asentamiento y crecimiento de plantas enredaderas, como hacían antiguamente. Estas pérgolas sirven de base o estructura a las plantas que podemos plantar junto a ellas para conseguir la sombra  y el efecto estético que deseamos.
Una de las formas más comunes de construcción de pérgolas, al menos una de las más extendidas y que más suelen gustar, son las realizadas en madera. Un elemento que se ha unido a estas construcciones es el tejado como remate final. En estos casos los listones que suelen utilizarse de base para el crecimiento de las plantas enredaderas se utilizan como soporte para una nueva capa de listones, éstos se usan de base y como recubrimiento, que soportará el tejado final, compuesto de una capa de material aislante, para protegernos tanto de la luz como de la lluvia, y la obra de teja como remate del tejado.

También se pueden utilizar cenadores, que son muy similares a las pérgolas, con la única diferencia de que los cenadores tienen la cubierta completa e impermeable, similar a las nuevas pérgolas que hemos comentado en el párrafo anterior. También se diferencian en el uso al que están destinados: el cenador es un elemento de estancia y la pérgola un elemento de paso.

Otra opción para dar un nuevo aire a nuestro jardín pueden ser las celosías, cuyo único fin es el estético.

Estos son sólo algunos apuntes de los elementos que podemos elegir para la rehabilitación de nuestra casa, en concreto del jardín, pero el abanico de posibilidades es prácticamente ilimitado. Como se suele decir: el límite es tu imaginación.