Viviendas autosuficientes y tecnologías energéticas

Viviendas autosuficientes y tecnologías energéticas

Desde la web de JMBermejo arquitecto nos proponemos abordar dos temas que están de actualidad, como son la eficiencia energética y el diseño inteligente.

En los últimos años, uno de los intereses más importantes a la hora de diseñar un espacio ha sido tratar de lograr un uso adecuado de la energía, así como lograr que tanto la temperatura, como el consumo energético se vean regulados por el diseño mismo de la vivienda.

Algunas de las soluciones clásicas a estos problemas pasan por una buena orientación, que tenga en cuenta las condiciones climáticas y meteorológicas del entorno; así como en el número de vanos y su disposición, que controlará el itinerario de las corrientes de aire, es decir, la ventilación dentro del espacio; además de los diferentes materiales aislantes, tanto en muros como en ventanas y puertas.

En la actualidad, sin embargo, y gracias a las energías limpias, comienzan a surgir tecnologías capaces de llevarnos un paso más allá en lo que respecta a la independencia energética de nuestra vivienda.

Baterías eléctricas domésticas

La nueva batería de Tesla Motors es un ejemplo de ello. Presentada al público hace poco menos de dos meses, la nueva batería tiene como finalidad abastecer a una vivienda de energía eléctrica durante al menos un mes, sin necesidad de hacer uso de la red eléctrica. Toda una revolución, el nuevo producto de Tesla ha sido anunciado por los expertos como la fuente energética del futuro, ya que además posee la habilidad recargarse mediante fuentes ecológicas.

El funcionamiento es el siguiente, la batería es capaz de mayor aprovechamiento y almacenamiento procedente de energía fotovoltaica, y además es capaz de recargarse de forma rápida y segura en puntos de abastecimiento, similares a las estaciones de servicio de hidrocarburos.

Energía fotovoltaica e impuesto al sol

España es además uno de los paraísos climáticos de la energía solar, de modo que las autoridades no han tardado en frenar un posible auge de este tipo de energía aprobando el llamado ‘impuesto al sol’, que al parecer obliga a los productores de energía procedente del astro rey a pagar un tributo al Estado por la energía generada. Este impuesto es poco comprendido fuera de nuestras fronteras, hasta el punto de que la revista Forbes se ha mofado de la medida en un artículo y las autoridades europeas han advertido que no entienden la decisión en un país capaz de producir excedente energético gracias a la energía solar.

Y es que según www.ecoserveis.com, lugares como Cádiz poseen potencial suficiente para producir hasta un 160 % la energía consumida, tan solo utilizando el sol como fuente de energía. Es decir, la mayoría de capitales del sur de España son capaces de producir excedentes energéticos, aunque de hecho lo que tienen es déficit, que se traduce en elevados precios en el coste de la electricidad, debido a la necesidad de las eléctricas de importar la que no son capaces de producir.

Tecnología y voluntad

La tecnología parece estar de parte de los consumidores con la nueva aparición de todo tipo de sistemas aislantes; tecnologías domésticas de bajo consumo, como la nueva iluminación led o los sistemas de calefacción por pellets o bioetanol; así como las nuevas posibilidades de aprovechamiento de las energías renovables (neo-aljibes, aerogeneradores domésticos, baterías de alta capacidad, células fotovoltaicas) etc.

La voluntad de construir una vivienda que aproveche estas posibilidades está en propietarios y diseñadores. Las implicaciones a largo plazo de este tipo de construcciones, no solo tienen que ver con el respeto ecológico, sino que en la mayoría de casos suponen un importantísimo ahorro económico. La posibilidad de crear una vivienda capaz de autoabastecerse energéticamente es el reto del siglo XXI y afortunadamente la humanidad está más cerca de alcanzarlo de lo que parece.

La arquitectura del vidrio

La arquitectura del vidrio

Actualmente existen diferentes tendencias arquitectónicas que han convertido el vidrio en un material de construcción de máxima importancia. Aquel elemento frágil y costoso ha pasado a ser referencia de la vanguardia en el diseño de edificios construidos casi íntegramente usando este material. Esta semana, les proponemos un viaje desde las vidrieras de las catedrales hasta los rascacielos de Chicago o las torres asiáticas.

 

Arquitectura en vidrio

Arquitectura en vidrio

 

Auge del vidrio

Es prácticamente imposible rastrear el primer elemento de vidrio en la historia de la arquitectura, pero si nos atenemos a su uso cotidiano, entonces comenzaríamos remontándonos al siglo XI y el uso del vidrio soplado en vidrieras de catedrales románicas. Sin embargo, no será hasta la Revolución Industrial, bien entrado el s. XIX, cuando comience a ocupar espacios públicos y de diseño fuera del ámbito religioso y ornamental. Los altos hornos y otros avances tecnológicos permitieron construir láminas de vidrio de un tamaño mayor, con unos costes reducidos y unas cualidades materiales más amplias. Es en este momento histórico cuando comienza a emplearse para nuevos usos arquitectónicos, que llevan al material más allá en cuanto a funcionalidad y diseño.

De sobra conocido es el primer edificio emblemático de este tipo: el palacio de cristal londinense (1851). Su diseño, a cargo del paisajista Joseph Paxton, impactó a los visitantes de media Europa, ya que albergó la primera exposición universal. Un poco más cerca, en Madrid, el palacio de cristal del Parque del Retiro (1887) es también la expresión de este nuevo interés por el vidrio.

Bauhaus

Ya están listos los ingredientes técnicos, y es en este momento, a principios del siglo XX, en el que solo falta el elemento creativo e innovador, que impulse al vidrio desde una simple ventana hasta La Torre de Cristal en Madrid. Y este elemento revolucionario se produce con la inauguración de la Bauhaus. Uniendo la escuela de artes y oficios con la escuela de Artes plásticas de Sajonia, Walter Gropius se propone convertir el diseño industrial en arte y aunar diseño y construcción en un movimiento de vanguardia que exprese los cambios filosóficos de los siglos XIX y XX. Ya en su declaración, al fundar la famosa escuela en 1919, Gropius propone elevar al cielo “el símbolo de cristal de la nueva fe”.

Unos años antes, Paul Scheerbart -filósofo, poeta e historiador del arte-escribe la obra Arquitectura de cristal (Glasarchitektur) 1914, en la que propone una arquitectura que se aleje del funcionalismo para dejar espacio a las ideas estéticas. Sustituir el ladrillo por el vidrio era la expresión de este nuevo movimiento. Y calaron en la vanguardia alemana, inspirando desde el comienzo el ideario de la Bauhaus.

Pero sería Mies van der Rohe, otra figura destacada de esta escuela –que llegó a dirigir-, quien llevaría la mística del diseño acristalado a su máximo esplendor, creando a partir de 1920 los primeros edificios de paredes vidriadas.

Disputas de cristal

Pero si hay dos edificios de vidrio que han suscitado polémica esos son Farnsworth (1946-1951), de Mies van der Rohe y la Glass house (1949) del arquitecto norteamericano Philip Johnson. Estos proyectos constituyeron las primeras viviendas unifamiliares construidas casi íntegramente de vidrio. Hoy en día es una moda recurrente el diseño de casas familiares abiertas a la luz natural con el uso del vidrio. Esta moda nace precisamente gracias a estos dos grandes arquitectos. A pesar de que actualmente comparten este mérito, en los 50 la Glass house de Johnson, con su espectacular belleza etérea, fue acusada de ser una copia de Farnsworth de Mies.

Al parecer Johnson había sido comisario en una exposición de Mies en el MoMA en 1947, en la que van der Rohe expuso el proyecto y una maqueta de Farnsworth, que aún no había sido construida. Johnson se apresuró y diseñó la Glass house y, aunque no ocultó la influencia que la obra de Mies había tenido sobre él, no se libró de las críticas de competir en el tiempo con un proyecto original de Mies, que éste aún no había materializado.

Dúplex, Pros y Contras

Dúplex, Pros y Contras

Disponemos del doble, el triple y, a veces, incluso cuatro veces más espacio que en otro tipo de viviendas, una gran ventaja sobre otros tipos de construcciones, pero la escalera, imprescindible en las viviendas tipo dúplex, es un obstáculo insalvable para una gran mayoría de consumidores.

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Dúplex, Pros y Contras

 

 

Muchas veces hemos escuchado la expresión “no es oro todo lo que reluce” aplicada a los más variados temas de discusión o debate, pero en el caso que nos ocupa es una expresión necesaria.

Las ventajas de este tipo de construcciones son muchas pero también las desventajas. Entre las características más positivas y preferidas entre los consumidores encontramos el tamaño, tenemos mucho más espacio que en otras construcciones que ocupan más espacio en terreno, algo que se ha explotado mucho por los promotores y constructores ya que en el mismo espacio en el que hubieran construido una casa unifamiliar de 120m2 se pueden construir como mínimo dos dúplex con la misma cantidad de metros construidos. La gran diferencia entre los dos ejemplos anteriores está, como hemos comentado al principio, en la distribución del espacio. En este ejemplo de casa frente a dos dúplex podemos encontrar otra de las grandes diferencias entre una casa y un dúplex: el ruido. Mientras que en una casa unifamiliar no tenemos vecinos que nos “amenicen” las tranquilas tardes e incluso noches con los típicos movimientos de muebles a horas intempestivas, gritos, música… en un dúplex es algo que está a la orden del día. Las divisiones que se realizan en este tipo de viviendas suelen ser de tabiques de ladrillo, a nuestro parecer, demasiado pequeño, sin dejar, en muchos casos, la pertinente cámara de aire para el aislamiento acústico e incluso térmico, por lo que es típico escuchar a muchos propietarios de dúplex quejarse de que “parece que el vecino lo tenga dentro de casa”.

Pero el mayor de los problemas o la mayor de las trabas para decidirse por un dúplex es, ha sido y será la escalera.

Son varios los problemas que plantea el tener una escalera dentro de casa. El principal de ellos es sin duda la limitación de movimiento que produce. Para un perfil de comprador de estas viviendas de pareja joven, sin hijos, puede ser una buena alternativa pues no encuentran obstáculo en tener que subir y bajar la escalera todos los días varias veces. Lo que sí pueden llegar a considerar como un inconveniente es la cantidad de metros que resta a la vivienda, aunque se hayan ganado en las diferentes alturas que se hayan construido.

Para una pareja de edad más avanzada, y si además tienen hijos, la escalera se muestra como un obstáculo mayor, como más cuesta arriba. Si consideramos que cuanto más mayores somos más nos va a costar subir y bajar la dichosa escalera, es un factor determinante en muchos casos para no adquirir una vivienda así. Si a esto le añadimos el tema de los niños, dependerá también de la edad de éstos, la escalera se convierte en una cumbre comparable a los míticos ochomiles de la escalada, sobre todo por la dureza si son niños pequeños que tienes que subir y bajar en brazos, con el consiguiente esfuerzo extra a realizar.
En este punto hay que decir que al igual que se considera una desventaja o hándicap el tener la escalera también se considera una gran ventaja el poder tener la habitación de los niños en una planta diferente a donde los padres realizan la vida, es decir que pueden acostar a los niños y quedarse cenando o viendo la tele tranquilamente, disfrutando cada uno de un ambiente totalmente diferenciado.

 

La Arquitectura está cambiando

 

La Arquitectura está cambiando

 

La Arquitectura está cambiando

La Arquitectura está cambiando

 

Ahora que empezamos a ver la luz al final del túnel de la terrible crisis económica mundial que nos ha tocado vivir, podemos reflexionar con claridad acerca del camino que ha tomado la arquitectura moderna, un camino de cambios en la mentalidad y ejecución de los proyectos.

Conceptos como especulación, ostentación, espectacularidad… han dado paso a otros mucho más acordes con la situación económica y social de la que nos estamos aún recuperando, muy lentamente eso sí, como sostenibilidad, eficiencia (energética y económica), ahorro, bioconstrucción… Este cambio de mentalidad y de actuación es ya una realidad que podemos ver y apreciar en prácticamente la totalidad de los proyectos que a día de hoy se están ejecutando (salvo honrosas excepciones, que siempre las hay…).

Un claro ejemplo del cambio que de tendencia que se está produciendo es la inclusión del estudio de arquitectura indio Studio Mumbai en la revista El Croquis.
Esta revista siempre se ha caracterizado por incluir en sus publicaciones monográficos de estudios o arquitectos más relevantes, con un peso específico en el mundo de la arquitectura bastante grande e importante, conocidos en el mundillo como starchitects, y han sido la base de sus publicaciones durante años.
Incluir un estudio indio prácticamente desconocido, con un método de trabajo muy precario y más artesanal de lo que cabría esperar en pleno siglo XXI, características éstas que son precisamente el mayor valor de esta oficina, son un claro indicador de que algo está cambiando en el camino a seguir por los arquitectos.

Otra pista que nos muestra el cambio de tendencias es el premio otorgado al arquitecto chino Wang Shu, galardonado con el premio Pritzker 2012. Estos premios se han otorgado hasta esa fecha a arquitectos de fama mundial y con una reputación de sobra contrastada, todo lo contrario al premiado Wang Shu, un total desconocido para todos.
Esto se puede interpretar como una apertura en el universo de los arquitectos, permitiendo el acceso a la élite de arquitectos más jóvenes, con menos obra en su haber, pero con calidad suficiente para estar en los primeros puestos de cualquier ranking o nominación para cualquier tipo de galardón.

Si bien los premios y publicaciones no son un indicador definitivo de este cambio de tendencia, sí nos ayudan a ver por dónde va a ir ese cambio, o al menos a intuírlo.

Esta reflexión pertenece a un artículo de Guillermo Hevia García bajo el título “¿Hacia dónde va la Arquitectura?”

Si nos fijamos en el día a día, en lo que la gente de la calle puede ver y observar en su vida cotidiana, hay varios indicios de un cambio.

El primero, muy llamativo y fácil de apreciar, es la ausencia casi total de grúas en el paisaje urbano de cualquier ciudad que nos venga a la cabeza. En nuestro caso, sin ir más lejos, observamos desde una zona elevada, La Alcayna, en la que estamos construyendo actualmente y vemos al fondo la ciudad de Molina de Segura, que hace unos pocos años, durante el boom de la construcción y la burbuja inmobiliaria, parecía que se fuera a construir una estructura para elevar el total de la ciudad, debido al increíble número de grúas de proyectos en construcción que había en aquellos momentos. A día de hoy es prácticamente imposible ver alguna.

Por otro lado el aumento del interés popular en las construcciones tradicionales, las construcciones con adobe por ejemplo, son también un indicador bastante fiable de que algo está cambiando.

El avance tecnológico que permite la construcción con materiales cada vez más económicos, resistentes y seguros está ayudando a reducir los costes y a revitalizar el mercado de la construcción, con ritmo lento pero seguro.

Encofrado no Recuperable

Encofrado no Recuperable para Forjado

El encofrado no recuperable es un novedoso sistema de construcción para elementos como los forjados sanitarios, soleras, recrecidos o terrazas con cámara de aire.

Este sistema se ha ido imponiendo en los últimos años a los tradicionales encofrados con maderas, bovedillas… por varias razones, entre las que destacan el ahorro económico que supone, ya que los materiales son más baratos y el trabajo que hay que realizar para su colocación y acabado son menos y más rápidos.
Otro de los motivos por los que estos encofrados están erigiéndose en los más utilizados es la gran resistencia que ofrecen con sobrecargas de hasta 10.000 kilos, propiedad importantísima cuando hablamos de un elemento estructural como el forjado.
En cuanto a la capacidad de aislamiento contra las humedades hay que decir que estos encofrados ofrecen unas prestaciones óptimas, evitando las humedades.
Por último destacar que es una gran ayuda en el proceso constructivo ya que permite el paso de las conducciones, facilitando los trabajos a realizar. De esta forma el paso de cables y tuberías se simplifica, lo que conlleva un abaratamiento general de la construcción.

Estos encofrados están formados por elementos prefabricados de PET reciclado que se ensamblan entre sí de forma fácil y rápida, permitiendo, además, que los trabajadores puedan desplazarse de un punto del forjado a otro con gran facilidad, sin obstáculos.

El uso de una malla electrosoldada, mallazo, para la losa complementa los elementos de PET. Al rellenarse con el hormigón se forman unos pilares en las uniones de cada cuatro piezas que permiten soportar las cargas de la edificación. El tamaño y espesor de la malla será variable y dependerá de las cargas que tenga que soportar.

 

En la siguiente fotografía podemos ver la preparación de la losa para la vivienda que actualmente estamos construyendo en la Huerta de Arriba, de Molina de Segura:

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Losa para vivienda

 

Como se puede ver en la fotografía la colocación de la estructura de hierro es fundamental y la base sobre la que se colocará el forjado, recuperable o no.

Una vez preparada y hormigonada la losa se procede a la colocación del encofrado no recuperable para la formación de forjado sanitario. Podemos ver cómo queda en la siguiente imagen:

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Encofrado no Recuperable para Forjado

 

 

La Arquitectura Ecológica: vuelta al adobe

La Arquitectura Ecológica: vuelta al adobe

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La Arquitectura Ecológica: vuelta al adobe

 

En la actualidad estamos viviendo una vuelta lo antiguo, a lo “vintage” según los más modernos, y en el mundo de la arquitectura no iba a ser menos.

Podemos fijarnos, por ejemplo, en la situación en Iberoamérica, donde la demanda de construcciones con tierra está viviendo una segunda juventud. Este auge está respaldado por la Red Iberoaméricana de Arquitectura y Construcción con Tierra (Proterra).

Está claro que este tipo de construcciones tiene una serie de ventajas con respecto a las tradicionales, más que tradicionales deberíamos decir contemporáneas, entre las que encontramos los beneficios para la salud y el medio ambiente, la sensación de estar más en contacto con la naturaleza y, por supuesto, el superaislamiento que nos proporciona.

Desde hace unos cinco años la demanda de este tipo de construcciones está experimentando un incremento a nivel global, lo cual supone un cambio bastante radical tanto en la mentalidad de las personas, más concienciadas con la sostenibilidad del planeta y con el cuidado de la propia salud, como en la de los arquitectos, que tienen que conseguir adaptar los patrones culturales de la construcción con tierra a las necesidades actuales, de tal manera que exista una armonía, siempre necesaria en cualquier tipo de construcción, entre los materiales que se emplean (tierra y madera, principalmente) con las comodidades que hoy en día se suponen “imprescindibles” en cualquier vivienda.

En cuanto a ventajas de este tipo de construcciones cabe destacar el gran beneficio que supone para nuestra salud el vivir en una vivienda construida con estos materiales, ya que el ambiente que se respira dentro de ellas siempre es más sano que en una vivienda construida con los materiales cotidianos de la actualidad, tales como cementos, plásticos, metales, pinturas…
Otra de las ventajas a destacar es la comodidad y confort que pueden llegar a aportarnos. En este sentido la capacidad de estos materiales totalmente naturales nos permiten controlar mucho mejor la humedad, manteniendo el interior de las viviendas secas gracias a la gran capacidad de aislamiento, tanto técnico como acústico. En el apartado del aislamiento acústico habría que señalar que estas construcciones de adobe y madera son capaces de regular la reverberación del sonido en las estancias, haciéndolas más agradables y acogedoras.
Otra ventaja la encontramos en los emplazamientos que se buscan para este tipo de casas, ya que normalmente se intentan establecer o construir en zonas rurales o campestres (no siempre es así ni mucho menos), independientemente del clima de cada zona, ya que estas viviendas son ideales para cualquier tipo de clima: si el clima es muy húmedo y frío, dentro estaremos calentitos y secos, y si el clima es seco y caluroso, dentro sentiremos mucho menos los efectos del calor y la sequedad.
Hemos comentado que estas construcciones se suelen dar en zonas rurales, pero no siempre, ni mucho menos. En centros históricos de grandes ciudades como Lyon, por ejemplo, podemos encontrar un gran número de edificaciones en tierra.

Uno de los grandes mitos acerca de estas construcciones es el alto riesgo de derrumbe, pero esto no es más que un mito, nada más lejos de la realidad. Observemos las propiedades estructurales de las construcciones con tierra y madera. Estos materiales son flexibles lo que les permite acompañar el movimiento del viento, por ejemplo, absorbiendo así el impacto sobre la estructura, todo lo contrario que ocurre con el hormigón, un material rígido incapaz de absorber ningún impacto.

Rosario Etchebarne, arquitecta uruguaya e integrante de Proterra, ha comentado a este respecto que “había más sabiduría en esa forma de pensar las estructuras que en las de ahora con el hormigón”.

El principal hándicap de la bioconstrucción es la carencia de formación universitaria en los arquitectos, algo que debería ser solucionado por el bien de todos y el del planeta.

 

Diseño y Decoración de interiores

Diseño y Decoración de interiores

Diseño y Decoración de interiores

Diseño y Decoración de interiores

 

En nuestro estudio realizamos multitud de proyectos, ejecutamos obras completas, desde la cimentación hasta los retoques finales, pero el último paso, lo que siempre se ha llamado “vestir la casa” es otro de los grandes procesos a los que la construcción de cualquier vivienda está “sometida”.

La decoración del interior de nuestras viviendas no siempre es independiente de la construcción general de la vivienda. Con el tiempo la dependencia que adquieren la una con la otra es mucho más estrecha, hasta el punto de que muchas viviendas, sobre todo unifamiliares, se proyectan conjuntamente el interior y el exterior, para que la comunión de ambas partes sea perfecta.
De esta manera podemos, por ejemplo, elegir si queremos tener una zona con tumbonas para tomar el sol justo al salir de nuestro salón y no, como suele suceder de forma general, tener que estudiar y re-estudiar dónde podríamos ubicar esas tumbonas o cualquier otra zona que no gustara tener en nuestra vivienda (por ejemplo en viviendas fabricadas en bloque como dúplex, adosados, pisos…).

Como en casi cualquier especialidad el mundo de la decoración abre un abanico de posibilidades casi infinito, donde el límite es la imaginación. Así para una misma estancia, con un mismo uso, con unas condiciones X, podemos tener una serie de soluciones, de acabados, de tendencias para decorarla enorme.
En este mismo orden podríamos hablar de qué estancias queremos resaltar en nuestra vivienda, o qué zonas van a ser las más importantes, en cuanto a elementos decorativos se refiere, de la casa.

Tan importante es la decoración interior que puede hacer de una vivienda algo frío y poco acogedor, de la misma manera que puede convertir la estancia más fría, oscura y desapacible en un rincón con encanto, sólo con un diseño para la decoración que transmita las sensaciones que estamos buscando.

Como con cualquier otro elemento constructivo la decoración interior de la vivienda, así como la exterior, dependerán mucho de la zona en la que nos encontremos, el clima que tengamos en esa zona (el jardín de una casa en Asturias será, inevitablemente, totalmente diferente al jardín de una casa en cualquier playa del levante español), la ubicación de la vivienda (una casa en la montaña será totalmente diferente a una casa en el centro de cualquier ciudad), la orientación… Total que pueden influir un sinfín de factores que harán que nos decantemos por uno u otro tipo de decoración, así como el poder adquisitivo hará, ya no que la decoración o el diseño sean peores ni mejores, pero sí que los materiales que se empleen, las soluciones que se tomen, sean diferentes si aquel es mayor o menor (con un presupuesto más limitado en lugar de poner una tarima natural, por ejemplo, optaremos por una tarima artificial, que nada tiene que envidiar por cierto).
Pero en primer lugar tendremos que tomar la decisión más importante a la hora de elegir la decoración y el diseño del interior de nuestra casa, que no es otra que el carácter general de la misma, es decir si queremos que sea de aspecto moderno, clásico, rústico, más recargado, más diáfano… Esto nos marcará la línea a seguir en el momento de elegir materiales, colores, elementos…

Más adelante hablaremos más acerca de este maravilloso mundo que es la decoración de interiores, una parte fundamental en la construcción de cualquier vivienda, ya que dota de personalidad a un montón de arena, arcilla, agua, hierros, cemento… Al final es lo que convierte una construcción en un lugar habitable, en una palabra: un hogar.

Rehabilitación de casas: El Porche ó Cenador

Rehabilitación de casas: El Porche ó Cenador

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Rehabilitación de casas: El Porche ó Cenador

Continuando con el anterior post de este blog dedicado a la arquitectura y a sus diferentes aspectos, técnicas, secciones, especialidades… en el que nos centramos en algunos aspectos en la rehabilitación de una vivienda en su exterior, el jardín en este caso, vamos a hablar de otro de los elementos más comunes en los jardines: El Porche ó Cenador.

La similitud de este elemento con las pérgolas es bastante evidente, incluso podemos considerar que fuera una evolución o un derivado de las aquéllas, pero en realidad es un elemento diferenciado, con su propia historia, características y usos.

Por definición un cenador es un elemento arquitectónico que está situado en el jardín, de forma redonda, normalmente, cercado y con una cubierta natural de plantas, generalmente trepadoras.
Ya en la definición podemos encontrar las primeras diferencias respecto a las pérgolas, ya que éstas no tienen porqué estar cercadas, una de las características de los cenadores. Este hecho, el de estar cercados, los diferencia de otros elementos y permite su separación del resto del jardín, convirtiéndolo en un elemento aislado que se integra en el conjunto del jardín.

Este tipo de construcciones suelen ser ligeras y resistentes, ya que al estar situadas en zonas exteriores, expuestas a las inclemencias del tiempo como el aire, la lluvia o el sol. Dependiendo del material con el que se haya construido el porche habrá que tener en cuenta qué cuidados va a necesitar, para lo que tendremos que tener en cuenta también la ubicación, ya que si está situado cerca de cualquier tipo de caudal de agua, o está en una zona en la que el viento pueda afectarle de manera especial, o cualquier otra circunstancia específica, tendremos que tomar las medidas necesarias para el mantenimiento y conservación de nuestro cenador.

Por supuesto si el material utilizado fue la madera deberemos aplicar, además de las pertinentes capas de barniz para exteriores, un tratamiento especial para la madera que la proteja del sol, la lluvia y el viento. Este tratamiento puede aplicarlo cualquiera con una simple brocha por lo que es más que aconsejable su aplicación para alargar la vida de la madera y, con ella, la de nuestro cenador.
En este caso, que la construcción sea de madera, cabe destacar que es la más utilizada y se suelen utilizar tres tipos básicos de madera:
– Pino de centroeuropa: se utiliza para crear un sistema laminado que previene la formación de grietas y dotar a la estructura de mayor resistencia.
– IPE: Madera de muy alta densidad, lo que le confiere una gran durabilidad casi sin mantenimiento. Es originaria de Centroamérica y Sudamérica. Por su alta calidad se utiliza en exteriores y es ideal para suelos.
– Pino nórdico: Esta madera es originaria de Suecia y está considerado como el mejor pino para celosías y vallados, por lo que resulta ideal para la construcción de un cenador.

Si el material que se haya utilizado ha sido metálico tendremos que asegurarnos de que el acabado se haya hecho con minio, que previene la formación en el metal del óxido. Esta capa de minio habrá que ir “renovándola” periódicamente para asegurar la durabilidad del porche.

La ubicación del porche ó cenador en nuestro jardín también es muy importante. Se puede considerar el elemento central del jardín o bien un apartado ó reservado.
Si hablamos de la ubicación en un jardín particular ésta, generalmente, será en el centro, ya que de esta manera tendremos una situación privilegiada en el entorno, pudiendo elegir el lugar exacto en el que se pueda disfrutar de mejores vistas, el lugar en el que menos moleste el sol, el que esté mas resguardado de los azotes del viento…
En cambio si vemos la ubicación de los cenadores en jardines de mayor tamaño, como suelen ser los públicos, éstos se sitúan más apartados, dejando los lugares de paso y paseo despejados, sin que por ello en los cenadores no se pueda disfrutar de buenas vistas, relajación, momentos íntimos…

Nuestro consejo es que si quieres tener un porche en tu casa aproveches la rehabilitación de la casa para instalarlo y disfrutar de momentos inolvidables.

 

 

Rehabilitación de casas: La Pérgola

Rehabilitación de casas: La Pérgola

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Rehabilitación de casas: La Pérgola

Cuando queremos rehabilitar nuestra vivienda tenemos que tener en cuenta que todas las estancias y zonas de la misma han de quedar en consonancia. No podemos llevar a cabo una reforma integral de las zonas internas de la vivienda (habitaciones, salón, cocina, baños…) y dejar las fachadas, que son la parte visible de nuestra casa, sin rehabilitar, así como tampoco podemos dejar de cualquier manera las zonas de jardín, en el caso de disponer de ellas.

Es por esto que hoy queremos hablar sobre los trabajos que se pueden llevar a cabo en las zonas ajardinadas sobre todo de los elementos que nos ayudarán a dar forma al mismo. Hoy nos vamos a centrar en un elemento concreto como son las pérgolas.

Estos elementos arquitectónicos no son un descubrimiento del siglo XX, por mucho que para algunos lo haya sido, sino que se vienen usando desde hace muchísimos años, como nos demuestra el propio término que la define, ya que se tiene constancia del mismo desde 1645 en Italia, o el hecho de verlas en jardines naturalistas de estilo inglés que se construyeron en los siglos XVIII y XIX, que les llamaban la atención por la artificialidad natural que transmitían las pérgolas. Los materiales para la realización o construcción de estos elementos, que se pueden utilizar también como elementos estructurales de algunas construcciones, que se han utilizado a lo largo de la historia son bastante vairopintos.
Se han construido pérgolas utilizando los elementos que el jardín aportaba, tales como las ramas, troncos y brotes jóvenes y flexibles de algunas plantas como los sauces o avellanos. Éstos se iban uniendo desde la parte más alta mientras se iban formando unos arcos sobre los cuales se instalaban unos listones de forma longitudinal, permitiendo el crecimiento de plantas trepadoras que, poco a poco, iban cerrando la estructura creada con los brotes para crear un paseo con sombra, dándole frescor y protegiéndolo, parcialmente, de la lluvia.
Hoy en día las pérgolas se construyen con el material que deseemos y no dependemos de las plantas que tengamos en nuestro jardín. Así podemos ver pérgolas de metal con pilares cuadrados o cilíndricos y en la zona del techo listones que permiten el asentamiento y crecimiento de plantas enredaderas, como hacían antiguamente. Estas pérgolas sirven de base o estructura a las plantas que podemos plantar junto a ellas para conseguir la sombra  y el efecto estético que deseamos.
Una de las formas más comunes de construcción de pérgolas, al menos una de las más extendidas y que más suelen gustar, son las realizadas en madera. Un elemento que se ha unido a estas construcciones es el tejado como remate final. En estos casos los listones que suelen utilizarse de base para el crecimiento de las plantas enredaderas se utilizan como soporte para una nueva capa de listones, éstos se usan de base y como recubrimiento, que soportará el tejado final, compuesto de una capa de material aislante, para protegernos tanto de la luz como de la lluvia, y la obra de teja como remate del tejado.

También se pueden utilizar cenadores, que son muy similares a las pérgolas, con la única diferencia de que los cenadores tienen la cubierta completa e impermeable, similar a las nuevas pérgolas que hemos comentado en el párrafo anterior. También se diferencian en el uso al que están destinados: el cenador es un elemento de estancia y la pérgola un elemento de paso.

Otra opción para dar un nuevo aire a nuestro jardín pueden ser las celosías, cuyo único fin es el estético.

Estos son sólo algunos apuntes de los elementos que podemos elegir para la rehabilitación de nuestra casa, en concreto del jardín, pero el abanico de posibilidades es prácticamente ilimitado. Como se suele decir: el límite es tu imaginación.

Arquitectura: El Proyecto Arquitectónico

Arquitectura: El Proyecto Arquitectónico

 

Arquitectura: El Proyecto Arquitectónico

Arquitectura: El Proyecto Arquitectónico

Para definir qué es un proyecto arquitectónico tenemos que hacer referencia al conjunto de planos, esquemas, descripciones… utilizados para plasmar en un papel la idea o el diseño de cualquier edificación. Es un proceso clave en cualquier proceso constructivo y se ha de realizar antes de proceder a la construcción final de la obra. En general el proyecto es el desarrollo completo del diseño de la edificación incluyendo la distribución de usos y espacios, así como los materiales necesarios para ello, quedando detallado en este proyecto qué uso y finalidad tendrá cada uno de los materiales que aparecen en él, todo ello acompañado de dibujos desde diferentes vistas para una mayor comprensión y más perfecta ubicación en la obra.

Cada proyecto tiene una personalidad propia que viene dada por el arquitecto que lo realiza. Para esto es clave la interpretación que éste haga de cada fase del mismo, de tal forma que durante el proceso previo a la materialización del proyecto en el papel el arquitecto desarrollará una labor de investigación que determinará el resultado final, y que servirá de guía a lo largo de todo el proceso de realización del proyecto, la obra.

Para la preparación y elaboración del proyecto podemos establecer tres actividades fundamentales a realizar:

– Planteamiento inicial: En esta fase es en la que el arquitecto se reúne con el cliente final y éste da las ideas que tiene para la futura construcción. En esta fase el cliente y el arquitecto tienen que dejar definidos varios aspectos como el presupuesto disponible, el terreno en el que se va a edificar, el tipo de edificación que quiere… Es donde el proyecto va tomando forma.
– Interpretación: En esta fase el arquitecto, una vez recogidas las ideas del cliente, se encarga de estudiar la viabilidad de esas ideas. Tendrá que estudiar el terreno (qué tipo de terreno es, qué clase de materiales serán más convenientes en ese terreno y si coinciden con los elegidos por el cliente, sustitución de los materiales inadecuados por otros que sí sean aptos y estén acorde con los elegidos inicialmente por el cliente…), los materiales, la ubicación exacta dentro del terreno asignado…
– La investigación: como hemos comentado el arquitecto tiene que realizar una labor de investigación para poder plasmar en el papel todos los detalles que puedan afectar a la construcción, para lo cual toma los datos obtenidos en las fases previas e investiga todos los detalles.

Una vez superadas estas fases se procede a hacer un programa de diseño del proyecto en el que aparecerán las distintas partes de la futura construcción, tales como habitaciones, baños, cocinas… estableciendo las relaciones que entre estas estancias vaya a existir (el salón estará comunicado con la cocina, el dormitorio principal con el baño…).

A partir de aquí empieza el diseño, primero con una primera propuesta o hipótesis, que de seguro se cambiará según vaya avanzando el proceso, a la que sigue un proceso de zonificación (proceso por el cual se ordenan los elementos establecidos en el programa), un esquema y el partido. El partido lo consideramos como la materialización, dar forma a los espacios diseñados para que cumplan con su función.

Con esta información ya podemos crear un anteproyecto para presentar a nuestro cliente, que lo aceptará o no, y sobre el que se harán las modificaciones necesarias.

Una vez que el cliente da el visto bueno al anteproyecto, tras los cambios que hayan sido necesarios, se procede a la elaboración del Proyecto Básico que se presentará en los organismos oficiales para la obtención de permisos y licencias necesarias. Una vez resueltos los trámites burocráticos se elabora el definitivo Proyecto de Ejecución que será el que se utilice para la construcción de la obra.