La Arquitectura está cambiando

 

La Arquitectura está cambiando

 

La Arquitectura está cambiando

La Arquitectura está cambiando

 

Ahora que empezamos a ver la luz al final del túnel de la terrible crisis económica mundial que nos ha tocado vivir, podemos reflexionar con claridad acerca del camino que ha tomado la arquitectura moderna, un camino de cambios en la mentalidad y ejecución de los proyectos.

Conceptos como especulación, ostentación, espectacularidad… han dado paso a otros mucho más acordes con la situación económica y social de la que nos estamos aún recuperando, muy lentamente eso sí, como sostenibilidad, eficiencia (energética y económica), ahorro, bioconstrucción… Este cambio de mentalidad y de actuación es ya una realidad que podemos ver y apreciar en prácticamente la totalidad de los proyectos que a día de hoy se están ejecutando (salvo honrosas excepciones, que siempre las hay…).

Un claro ejemplo del cambio que de tendencia que se está produciendo es la inclusión del estudio de arquitectura indio Studio Mumbai en la revista El Croquis.
Esta revista siempre se ha caracterizado por incluir en sus publicaciones monográficos de estudios o arquitectos más relevantes, con un peso específico en el mundo de la arquitectura bastante grande e importante, conocidos en el mundillo como starchitects, y han sido la base de sus publicaciones durante años.
Incluir un estudio indio prácticamente desconocido, con un método de trabajo muy precario y más artesanal de lo que cabría esperar en pleno siglo XXI, características éstas que son precisamente el mayor valor de esta oficina, son un claro indicador de que algo está cambiando en el camino a seguir por los arquitectos.

Otra pista que nos muestra el cambio de tendencias es el premio otorgado al arquitecto chino Wang Shu, galardonado con el premio Pritzker 2012. Estos premios se han otorgado hasta esa fecha a arquitectos de fama mundial y con una reputación de sobra contrastada, todo lo contrario al premiado Wang Shu, un total desconocido para todos.
Esto se puede interpretar como una apertura en el universo de los arquitectos, permitiendo el acceso a la élite de arquitectos más jóvenes, con menos obra en su haber, pero con calidad suficiente para estar en los primeros puestos de cualquier ranking o nominación para cualquier tipo de galardón.

Si bien los premios y publicaciones no son un indicador definitivo de este cambio de tendencia, sí nos ayudan a ver por dónde va a ir ese cambio, o al menos a intuírlo.

Esta reflexión pertenece a un artículo de Guillermo Hevia García bajo el título “¿Hacia dónde va la Arquitectura?”

Si nos fijamos en el día a día, en lo que la gente de la calle puede ver y observar en su vida cotidiana, hay varios indicios de un cambio.

El primero, muy llamativo y fácil de apreciar, es la ausencia casi total de grúas en el paisaje urbano de cualquier ciudad que nos venga a la cabeza. En nuestro caso, sin ir más lejos, observamos desde una zona elevada, La Alcayna, en la que estamos construyendo actualmente y vemos al fondo la ciudad de Molina de Segura, que hace unos pocos años, durante el boom de la construcción y la burbuja inmobiliaria, parecía que se fuera a construir una estructura para elevar el total de la ciudad, debido al increíble número de grúas de proyectos en construcción que había en aquellos momentos. A día de hoy es prácticamente imposible ver alguna.

Por otro lado el aumento del interés popular en las construcciones tradicionales, las construcciones con adobe por ejemplo, son también un indicador bastante fiable de que algo está cambiando.

El avance tecnológico que permite la construcción con materiales cada vez más económicos, resistentes y seguros está ayudando a reducir los costes y a revitalizar el mercado de la construcción, con ritmo lento pero seguro.

Encofrado no Recuperable

Encofrado no Recuperable para Forjado

El encofrado no recuperable es un novedoso sistema de construcción para elementos como los forjados sanitarios, soleras, recrecidos o terrazas con cámara de aire.

Este sistema se ha ido imponiendo en los últimos años a los tradicionales encofrados con maderas, bovedillas… por varias razones, entre las que destacan el ahorro económico que supone, ya que los materiales son más baratos y el trabajo que hay que realizar para su colocación y acabado son menos y más rápidos.
Otro de los motivos por los que estos encofrados están erigiéndose en los más utilizados es la gran resistencia que ofrecen con sobrecargas de hasta 10.000 kilos, propiedad importantísima cuando hablamos de un elemento estructural como el forjado.
En cuanto a la capacidad de aislamiento contra las humedades hay que decir que estos encofrados ofrecen unas prestaciones óptimas, evitando las humedades.
Por último destacar que es una gran ayuda en el proceso constructivo ya que permite el paso de las conducciones, facilitando los trabajos a realizar. De esta forma el paso de cables y tuberías se simplifica, lo que conlleva un abaratamiento general de la construcción.

Estos encofrados están formados por elementos prefabricados de PET reciclado que se ensamblan entre sí de forma fácil y rápida, permitiendo, además, que los trabajadores puedan desplazarse de un punto del forjado a otro con gran facilidad, sin obstáculos.

El uso de una malla electrosoldada, mallazo, para la losa complementa los elementos de PET. Al rellenarse con el hormigón se forman unos pilares en las uniones de cada cuatro piezas que permiten soportar las cargas de la edificación. El tamaño y espesor de la malla será variable y dependerá de las cargas que tenga que soportar.

 

En la siguiente fotografía podemos ver la preparación de la losa para la vivienda que actualmente estamos construyendo en la Huerta de Arriba, de Molina de Segura:

losa-vivienda

Losa para vivienda

 

Como se puede ver en la fotografía la colocación de la estructura de hierro es fundamental y la base sobre la que se colocará el forjado, recuperable o no.

Una vez preparada y hormigonada la losa se procede a la colocación del encofrado no recuperable para la formación de forjado sanitario. Podemos ver cómo queda en la siguiente imagen:

encofrado-no-recuperable

Encofrado no Recuperable para Forjado

 

 

Rehabilitación de casas: La Pérgola

Rehabilitación de casas: La Pérgola

pergola

Rehabilitación de casas: La Pérgola

Cuando queremos rehabilitar nuestra vivienda tenemos que tener en cuenta que todas las estancias y zonas de la misma han de quedar en consonancia. No podemos llevar a cabo una reforma integral de las zonas internas de la vivienda (habitaciones, salón, cocina, baños…) y dejar las fachadas, que son la parte visible de nuestra casa, sin rehabilitar, así como tampoco podemos dejar de cualquier manera las zonas de jardín, en el caso de disponer de ellas.

Es por esto que hoy queremos hablar sobre los trabajos que se pueden llevar a cabo en las zonas ajardinadas sobre todo de los elementos que nos ayudarán a dar forma al mismo. Hoy nos vamos a centrar en un elemento concreto como son las pérgolas.

Estos elementos arquitectónicos no son un descubrimiento del siglo XX, por mucho que para algunos lo haya sido, sino que se vienen usando desde hace muchísimos años, como nos demuestra el propio término que la define, ya que se tiene constancia del mismo desde 1645 en Italia, o el hecho de verlas en jardines naturalistas de estilo inglés que se construyeron en los siglos XVIII y XIX, que les llamaban la atención por la artificialidad natural que transmitían las pérgolas. Los materiales para la realización o construcción de estos elementos, que se pueden utilizar también como elementos estructurales de algunas construcciones, que se han utilizado a lo largo de la historia son bastante vairopintos.
Se han construido pérgolas utilizando los elementos que el jardín aportaba, tales como las ramas, troncos y brotes jóvenes y flexibles de algunas plantas como los sauces o avellanos. Éstos se iban uniendo desde la parte más alta mientras se iban formando unos arcos sobre los cuales se instalaban unos listones de forma longitudinal, permitiendo el crecimiento de plantas trepadoras que, poco a poco, iban cerrando la estructura creada con los brotes para crear un paseo con sombra, dándole frescor y protegiéndolo, parcialmente, de la lluvia.
Hoy en día las pérgolas se construyen con el material que deseemos y no dependemos de las plantas que tengamos en nuestro jardín. Así podemos ver pérgolas de metal con pilares cuadrados o cilíndricos y en la zona del techo listones que permiten el asentamiento y crecimiento de plantas enredaderas, como hacían antiguamente. Estas pérgolas sirven de base o estructura a las plantas que podemos plantar junto a ellas para conseguir la sombra  y el efecto estético que deseamos.
Una de las formas más comunes de construcción de pérgolas, al menos una de las más extendidas y que más suelen gustar, son las realizadas en madera. Un elemento que se ha unido a estas construcciones es el tejado como remate final. En estos casos los listones que suelen utilizarse de base para el crecimiento de las plantas enredaderas se utilizan como soporte para una nueva capa de listones, éstos se usan de base y como recubrimiento, que soportará el tejado final, compuesto de una capa de material aislante, para protegernos tanto de la luz como de la lluvia, y la obra de teja como remate del tejado.

También se pueden utilizar cenadores, que son muy similares a las pérgolas, con la única diferencia de que los cenadores tienen la cubierta completa e impermeable, similar a las nuevas pérgolas que hemos comentado en el párrafo anterior. También se diferencian en el uso al que están destinados: el cenador es un elemento de estancia y la pérgola un elemento de paso.

Otra opción para dar un nuevo aire a nuestro jardín pueden ser las celosías, cuyo único fin es el estético.

Estos son sólo algunos apuntes de los elementos que podemos elegir para la rehabilitación de nuestra casa, en concreto del jardín, pero el abanico de posibilidades es prácticamente ilimitado. Como se suele decir: el límite es tu imaginación.

Arquitectura: El Proyecto Arquitectónico

Arquitectura: El Proyecto Arquitectónico

 

Arquitectura: El Proyecto Arquitectónico

Arquitectura: El Proyecto Arquitectónico

Para definir qué es un proyecto arquitectónico tenemos que hacer referencia al conjunto de planos, esquemas, descripciones… utilizados para plasmar en un papel la idea o el diseño de cualquier edificación. Es un proceso clave en cualquier proceso constructivo y se ha de realizar antes de proceder a la construcción final de la obra. En general el proyecto es el desarrollo completo del diseño de la edificación incluyendo la distribución de usos y espacios, así como los materiales necesarios para ello, quedando detallado en este proyecto qué uso y finalidad tendrá cada uno de los materiales que aparecen en él, todo ello acompañado de dibujos desde diferentes vistas para una mayor comprensión y más perfecta ubicación en la obra.

Cada proyecto tiene una personalidad propia que viene dada por el arquitecto que lo realiza. Para esto es clave la interpretación que éste haga de cada fase del mismo, de tal forma que durante el proceso previo a la materialización del proyecto en el papel el arquitecto desarrollará una labor de investigación que determinará el resultado final, y que servirá de guía a lo largo de todo el proceso de realización del proyecto, la obra.

Para la preparación y elaboración del proyecto podemos establecer tres actividades fundamentales a realizar:

– Planteamiento inicial: En esta fase es en la que el arquitecto se reúne con el cliente final y éste da las ideas que tiene para la futura construcción. En esta fase el cliente y el arquitecto tienen que dejar definidos varios aspectos como el presupuesto disponible, el terreno en el que se va a edificar, el tipo de edificación que quiere… Es donde el proyecto va tomando forma.
– Interpretación: En esta fase el arquitecto, una vez recogidas las ideas del cliente, se encarga de estudiar la viabilidad de esas ideas. Tendrá que estudiar el terreno (qué tipo de terreno es, qué clase de materiales serán más convenientes en ese terreno y si coinciden con los elegidos por el cliente, sustitución de los materiales inadecuados por otros que sí sean aptos y estén acorde con los elegidos inicialmente por el cliente…), los materiales, la ubicación exacta dentro del terreno asignado…
– La investigación: como hemos comentado el arquitecto tiene que realizar una labor de investigación para poder plasmar en el papel todos los detalles que puedan afectar a la construcción, para lo cual toma los datos obtenidos en las fases previas e investiga todos los detalles.

Una vez superadas estas fases se procede a hacer un programa de diseño del proyecto en el que aparecerán las distintas partes de la futura construcción, tales como habitaciones, baños, cocinas… estableciendo las relaciones que entre estas estancias vaya a existir (el salón estará comunicado con la cocina, el dormitorio principal con el baño…).

A partir de aquí empieza el diseño, primero con una primera propuesta o hipótesis, que de seguro se cambiará según vaya avanzando el proceso, a la que sigue un proceso de zonificación (proceso por el cual se ordenan los elementos establecidos en el programa), un esquema y el partido. El partido lo consideramos como la materialización, dar forma a los espacios diseñados para que cumplan con su función.

Con esta información ya podemos crear un anteproyecto para presentar a nuestro cliente, que lo aceptará o no, y sobre el que se harán las modificaciones necesarias.

Una vez que el cliente da el visto bueno al anteproyecto, tras los cambios que hayan sido necesarios, se procede a la elaboración del Proyecto Básico que se presentará en los organismos oficiales para la obtención de permisos y licencias necesarias. Una vez resueltos los trámites burocráticos se elabora el definitivo Proyecto de Ejecución que será el que se utilice para la construcción de la obra.

El futuro de la construcción

El futuro de la construcción

 

Uno de los objetivos comunes a toda la humanidad es el de controlar el futuro, en mayor o menor medida, en cada uno de los momentos que forman nuestra vida. Este hecho es plausible desde los más nimios detalles (que no se nos queme la comida al cocinarla, por ejemplo) hasta los más grandes y complejos, como fue el lanzamiento de la estación espacial internacional, fruto de la colaboración de varios países para tener un laboratorio espacial.

Este deseo de dar forma a lo que está por venir, común a todos y cada uno de nosotros, se basa en que esperamos que el resultado de este control se vea recompensado en el momento de obtener el resultado, esperando que sea éste el que nosotros hubiéramos propuesto.

Pero esto sólo es posible si el resultado, única y exclusivamente, depende de una serie de relaciones causales, lo cual no siempre sucede. Según todo esto podemos resumir las formas de construir el futuro en tres:

  1. La construcción causada de nueva realidad.
  2. Nuevos estados que acontecen fortuitamente.
  3. Los estados futuros que surgen de la nada.

En el mundo de la arquitectura la visión del futuro es algo menos compleja, no mucho, y, cada vez más, las nuevas generaciones se están poniendo de acuerdo en esta visión: las edificaciones sustentables.

Esto se debe sobre todo al tema del calentamiento global, que, como no puede ser de otra manera, afecta a la construcción de manera significativa.

Uno de los puntos que más  influyen en materia de sustentabilidad es la impermeabilización, que ayuda a que las construcciones no se deterioren además de a que sean sustentables. “Antes la impermeabilización no se tomaba mucho en  cuenta, sin embargo hoy en día los arquitectos e ingenieros saben que es muy relevante ya que influye directamente en la sustentabilidad y eficiencia de un edificio” explicaba Roberto Misle Misleh, subgerente de la empresa Cave SA.

Una de las medidas para conseguir esta sustentabilidad son los llamados techos verdes. Éstos reducen el flujo de agua y consiguen retener hasta un 75% del agua de lluvia, aliviando la presión en la infraestructura de los drenajes, reducen también el consumo de energía gracias a su capacidad de aislamiento que puede llegar a reducir el promedio de las temperaturas en una ciudad. Además son una protección para el sistema impermeable al protegerlo de los rayos UV del sol.

El futuro de la construcción

Techos Verdes para viviendas sustentables

“Los techos verdes disminuyen la emisión de dióxido de carbono; contribuyen para la aprobación de las certificaciones verdes; ayudan a la aislación acústica; son estéticamente hermosos y por las razones descritas anteriormente pueden  incrementar el valor de la propiedad hasta en un 15% al proveer un activo valioso al edificio y sus usuarios” afirmó Misle.

Vienen nuevos tiempos, nuevas tendencias, y los arquitectos tenemos que estar siempre a la vanguardia de la técnica para hacer de nuestras construcciones ejemplos de modernidad, desarrollo, eficiencia y sostenibilidad.