La Arquitectura Ecológica: vuelta al adobe

La Arquitectura Ecológica: vuelta al adobe

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La Arquitectura Ecológica: vuelta al adobe

 

En la actualidad estamos viviendo una vuelta lo antiguo, a lo “vintage” según los más modernos, y en el mundo de la arquitectura no iba a ser menos.

Podemos fijarnos, por ejemplo, en la situación en Iberoamérica, donde la demanda de construcciones con tierra está viviendo una segunda juventud. Este auge está respaldado por la Red Iberoaméricana de Arquitectura y Construcción con Tierra (Proterra).

Está claro que este tipo de construcciones tiene una serie de ventajas con respecto a las tradicionales, más que tradicionales deberíamos decir contemporáneas, entre las que encontramos los beneficios para la salud y el medio ambiente, la sensación de estar más en contacto con la naturaleza y, por supuesto, el superaislamiento que nos proporciona.

Desde hace unos cinco años la demanda de este tipo de construcciones está experimentando un incremento a nivel global, lo cual supone un cambio bastante radical tanto en la mentalidad de las personas, más concienciadas con la sostenibilidad del planeta y con el cuidado de la propia salud, como en la de los arquitectos, que tienen que conseguir adaptar los patrones culturales de la construcción con tierra a las necesidades actuales, de tal manera que exista una armonía, siempre necesaria en cualquier tipo de construcción, entre los materiales que se emplean (tierra y madera, principalmente) con las comodidades que hoy en día se suponen “imprescindibles” en cualquier vivienda.

En cuanto a ventajas de este tipo de construcciones cabe destacar el gran beneficio que supone para nuestra salud el vivir en una vivienda construida con estos materiales, ya que el ambiente que se respira dentro de ellas siempre es más sano que en una vivienda construida con los materiales cotidianos de la actualidad, tales como cementos, plásticos, metales, pinturas…
Otra de las ventajas a destacar es la comodidad y confort que pueden llegar a aportarnos. En este sentido la capacidad de estos materiales totalmente naturales nos permiten controlar mucho mejor la humedad, manteniendo el interior de las viviendas secas gracias a la gran capacidad de aislamiento, tanto técnico como acústico. En el apartado del aislamiento acústico habría que señalar que estas construcciones de adobe y madera son capaces de regular la reverberación del sonido en las estancias, haciéndolas más agradables y acogedoras.
Otra ventaja la encontramos en los emplazamientos que se buscan para este tipo de casas, ya que normalmente se intentan establecer o construir en zonas rurales o campestres (no siempre es así ni mucho menos), independientemente del clima de cada zona, ya que estas viviendas son ideales para cualquier tipo de clima: si el clima es muy húmedo y frío, dentro estaremos calentitos y secos, y si el clima es seco y caluroso, dentro sentiremos mucho menos los efectos del calor y la sequedad.
Hemos comentado que estas construcciones se suelen dar en zonas rurales, pero no siempre, ni mucho menos. En centros históricos de grandes ciudades como Lyon, por ejemplo, podemos encontrar un gran número de edificaciones en tierra.

Uno de los grandes mitos acerca de estas construcciones es el alto riesgo de derrumbe, pero esto no es más que un mito, nada más lejos de la realidad. Observemos las propiedades estructurales de las construcciones con tierra y madera. Estos materiales son flexibles lo que les permite acompañar el movimiento del viento, por ejemplo, absorbiendo así el impacto sobre la estructura, todo lo contrario que ocurre con el hormigón, un material rígido incapaz de absorber ningún impacto.

Rosario Etchebarne, arquitecta uruguaya e integrante de Proterra, ha comentado a este respecto que “había más sabiduría en esa forma de pensar las estructuras que en las de ahora con el hormigón”.

El principal hándicap de la bioconstrucción es la carencia de formación universitaria en los arquitectos, algo que debería ser solucionado por el bien de todos y el del planeta.