Rehabilitación de casas: La Pérgola

Rehabilitación de casas: La Pérgola

pergola

Rehabilitación de casas: La Pérgola

Cuando queremos rehabilitar nuestra vivienda tenemos que tener en cuenta que todas las estancias y zonas de la misma han de quedar en consonancia. No podemos llevar a cabo una reforma integral de las zonas internas de la vivienda (habitaciones, salón, cocina, baños…) y dejar las fachadas, que son la parte visible de nuestra casa, sin rehabilitar, así como tampoco podemos dejar de cualquier manera las zonas de jardín, en el caso de disponer de ellas.

Es por esto que hoy queremos hablar sobre los trabajos que se pueden llevar a cabo en las zonas ajardinadas sobre todo de los elementos que nos ayudarán a dar forma al mismo. Hoy nos vamos a centrar en un elemento concreto como son las pérgolas.

Estos elementos arquitectónicos no son un descubrimiento del siglo XX, por mucho que para algunos lo haya sido, sino que se vienen usando desde hace muchísimos años, como nos demuestra el propio término que la define, ya que se tiene constancia del mismo desde 1645 en Italia, o el hecho de verlas en jardines naturalistas de estilo inglés que se construyeron en los siglos XVIII y XIX, que les llamaban la atención por la artificialidad natural que transmitían las pérgolas. Los materiales para la realización o construcción de estos elementos, que se pueden utilizar también como elementos estructurales de algunas construcciones, que se han utilizado a lo largo de la historia son bastante vairopintos.
Se han construido pérgolas utilizando los elementos que el jardín aportaba, tales como las ramas, troncos y brotes jóvenes y flexibles de algunas plantas como los sauces o avellanos. Éstos se iban uniendo desde la parte más alta mientras se iban formando unos arcos sobre los cuales se instalaban unos listones de forma longitudinal, permitiendo el crecimiento de plantas trepadoras que, poco a poco, iban cerrando la estructura creada con los brotes para crear un paseo con sombra, dándole frescor y protegiéndolo, parcialmente, de la lluvia.
Hoy en día las pérgolas se construyen con el material que deseemos y no dependemos de las plantas que tengamos en nuestro jardín. Así podemos ver pérgolas de metal con pilares cuadrados o cilíndricos y en la zona del techo listones que permiten el asentamiento y crecimiento de plantas enredaderas, como hacían antiguamente. Estas pérgolas sirven de base o estructura a las plantas que podemos plantar junto a ellas para conseguir la sombra  y el efecto estético que deseamos.
Una de las formas más comunes de construcción de pérgolas, al menos una de las más extendidas y que más suelen gustar, son las realizadas en madera. Un elemento que se ha unido a estas construcciones es el tejado como remate final. En estos casos los listones que suelen utilizarse de base para el crecimiento de las plantas enredaderas se utilizan como soporte para una nueva capa de listones, éstos se usan de base y como recubrimiento, que soportará el tejado final, compuesto de una capa de material aislante, para protegernos tanto de la luz como de la lluvia, y la obra de teja como remate del tejado.

También se pueden utilizar cenadores, que son muy similares a las pérgolas, con la única diferencia de que los cenadores tienen la cubierta completa e impermeable, similar a las nuevas pérgolas que hemos comentado en el párrafo anterior. También se diferencian en el uso al que están destinados: el cenador es un elemento de estancia y la pérgola un elemento de paso.

Otra opción para dar un nuevo aire a nuestro jardín pueden ser las celosías, cuyo único fin es el estético.

Estos son sólo algunos apuntes de los elementos que podemos elegir para la rehabilitación de nuestra casa, en concreto del jardín, pero el abanico de posibilidades es prácticamente ilimitado. Como se suele decir: el límite es tu imaginación.